Y llegamos a Bonaire, pero antes fondeamos una noche en Klein Curaçao. Islote deshabitado rodeado de playa con arena blanca y fondos turquesas; a lo que ya nos estamos acostumbrando, pero que no por ello dejamos de apreciar su espléndida belleza. Además, las tortugas van a desovar allí y por las noches unos voluntarios se quedan para ayudarlas a que su proceso de reproducción sea en unas condiciones favorables.Nos hubiese gustado muchísimo ser partícipes de ese evento!!

Meteorológicamente, teníamos que aprovechar la calma que teníamos al día siguiente, para hacernos la travesía a Bonaire. Así que nos prometimos, que al regreso, pararíamos unos días en ese idílico lugar.
Bonaire, cuyo nombre es muy descriptivo. Buen lugar, y soplan los alisios, afortunadamente!! Lo que hace que los 30º habituales, sean mucho más llevaderos con la brisa de los alisios.

Una isla muy pequeña, con no más de 18.000 habitantes. La calma se saborea en cada rincón de la isla. Aún se permiten el lujo de prescindir, por ejemplo, de semáforos!!
Siguen perteneciendo a Holanda, lo que hace que tengamos una isla caribeña con todos los servicios europeos.



Están muy concienciados en preservar su tesoro más conocido, el gran arrecife!! . Este, rodea la isla y está en muy buen estado. Está considerado como uno de los mejores lugares para hacer submarinismo. Sus aguas cristalinas, con una temperatura de unos 28º, la facilidad para hacer este deporte y el sol siempre resplandeciente, son algunas de las características de esta isla, que nos hacen sentir muy afortunados.

La industria del turismo, es relativamente reciente, pero bien afianzado, y es el motor económico de la isla.

Su otra industria, es la sal. Las salinas son impresionantes!! Debido a los sedimentos en el fondo, hacen que el agua sea de color rosa fucsia!!

En las salinas y en algunos lagos, es habitual ver grandes bandadas de flamingos.Volvemos otra vez al color rosa fucsia. De hecho es el símbolo de esta isla. Mi sobrina estaría es su habitat natural!! Le encanta el rosa!!

Aquí se puede fondear, pero no echar el ancla, por aquello de preservar el arrecife. Así que tenemos que amarrarnos a un muerto. Al ser refugio de los huracanes, el lugar es de lo más solicitado y encontrar un amarre, es harto complicado!!

Pero como desprendemos energía positiva a tope…no hay nada mejor que estar fuera del sistema para entrar en este trance; encontramos una boya naranja!! empezamos aplaudir con las orejas, por nuestra suerte, ya que todo estaba petado. Nuestra alegría nos duró unos segundos. El barco de al lado, americano, nos dijo que era un aboya privada que no podíamos utilizar. En ese ínterin de que hacemos, diviso una bandera española en el barco Saramia. Que alegría!! 7 meses sin encontramos a ningún barco español!!
El Saramia, patroneado por Jorge, su mujer María y sus dos peques, de 5 y 7 años, Mia y Sara. Nos indican que ellos tampoco encontraron boya los primeros días y que utilizaron la privada hasta que quedó una libre. Dicho y hecho!! supongo que el americano todavía estará pensando que no le entendimos!
El fondeo, está siendo unos de los más fantásticos que hemos, y seguimos disfrutando. Además de por el entorno, y sus características que nos permite hacer snorkel, nadar, submarinismo, paddle surf, etc. También por su cercanía a la cuidad, y se suma el gran plus de encontramos con 3 barcos más de españoles. Todos cruceristas, con muy diferentes registros, pero a cada cual más encantador.
Rápidamente hicimos una comuna española y la happy hour no la perdonamos. Cada uno hablando de sus experiencias marineras, que a todos nos ayuda.
A pesar de ser un buen fondeo, cuando los vientos soplan del sur, ya deja de ser el lugar idílico de la cervecita y la aceituna, para convertirse en «Houston, tenemos un problema»
No suelen darse los vientos del sur, pero a veces ocurre…y ocurrió!! Nosotros fuimos los primeros en romper las amarras y tener que salir del fondeo. La cercanía a la orilla, es una amenaza lo suficientemente peligrosa como para reaccionar con la máxima rapidez posible. Nos refugiamos en una pequeña marina que hay al lado.
Nada hacía pronosticar que las cosas se pusieran tan difíciles , pero a medida que pasaban las horas, todo se iba complicando.
Nuestros amigos del Avenger, tuvieron que ser remolcados para salir del fondeo y el Saramia, también lo pasó regular. Jorge estaba solo en el barco, y soltar amarras y salir de allí, sin irse a la orilla era mucho más que un reto!! Afortunadamente llegó el Fast Spirit y ayudó a Jorge a salir del fondeo.
El tiempo pasaba y no amainaba, como decían en principio, que sólo sería hasta el mediodía.
El Avenger pasó la noche fondeando en el islote de klein Bonaire y el Saramia se abarloó a nuestro barco en la marina. Por supuesto, en la marina no cabía un barco más.
Otra de esas experiencias, que hace que no olvides de que estás en una maquina que flota y que la prioridad es que siga flotando!!
Ya se han ido el Saramia y también el Fast Spirit, donde está Carlos, con su mujer Susana y su hija Mar de 7 años.
Aquí seguimos con el Avenger, Joan, Esther y su hijo Gerar de 15 años. Las buenas costumbres las mantenemos intactas, es decir, no perdonamos la cervecita de la happy hour!!
Vamos casi todos en la misma dirección, así que pese, a que partimos en fechas diferentes, nos volveremos a encontrar en el camino.

Estamos tan a gusto, que nuestra intención es permanecer aquí, mientras la climatología nos lo permita. El Saramia está ahora en Aruba y nos cuentan que es un fondeo tan estupendo como este, y además gratis!! Así que ese será nuestro próximo destino.
