Que estas islas nos han atrapado, es un hecho evidente, seguimos aquí después de 5 meses.
Acostumbrarse a este tipo de vida tan sencillo, es muy fácil. El reguero de islas nos ofrecen muchas aventuras. Navegarlas, es una auténtica gozada, el mar siempre en calma, con una brisa muy adecuada para sacar el genaker. La proximidad entre ellas, no más de 3 horas de navegación, el descubrirlas e irlas investigando, nos hace sentir como en un gran parque temático!!

Un lugar donde bien vale la pena pasar un par de temporadas. La etnia Guna, también es sin duda, otro acicate más para retenernos aquí. Siempre tan pausados y calmados, con un talante de lo más afable y siempre con una sonrisa.
En esta pérfida situación que estamos viviendo con el Coronavirus, una vez más, los Gunas nos han demostrado su buena calidad humana. Una vez que se dispararon los casos en Panamá city, aún así nada que ver con las cifras de España, cerraron las fronteras y Guna Yala quedó aislado. Nadie podía entrar ni salir. A todos los veleristas se nos planteó un problema grave. Como hacer acopio de los víveres!!
Los Gunas tienen asegurado su aprovisionamiento para la comunidad con sus alimentos básicos que no son más allá de unos 7-8 productos.
El gobierno ha adoptado el sistema de que mujeres y hombres salgan a la calle en días diferentes y solo dos horas.
En todo el archipiélago hay como unos 4 proveedores que se encargan de traer los alimentos a los barcos. Les trasladamos nuestra inquietud, puesto que estábamos atrapados. Con las restricciones impuestas por el gobierno, no disponían de tiempo para hacer nuestras compras que son bastante más variadas y complejas.
Ellos entendieron nuestra situación y se esforzaron por traernos lo que podían y cuando podían. Pasamos unas semanas un poco complicadas, porque llegamos a no tener nada de fresco y no saber cuándo vendría el siguiente pedido. Hicimos acopio de nuestra inventiva para comer. Cuando llegaban con los víveres, lo vivíamos como el día de Reyes, ilusionados y además con la intriga de lo que traerían!!
Todo en la vida tiene un lado positivo y fue una experiencia muy bonita el vivir el ambiente de fraternidad y solidaridad que se desarrolló entre los Gunas y los veleros.
Afortunadamente, ya ha pasado lo peor y pese a seguir con restricciones, todo está más organizado. Además sin la inquietud que también en principio temíamos, por lo inusual de la situación, de que nos podrían echar del territorio, lo que supondría otro problema grave, puesto que los países aledaños también tenían fronteras cerradas.
Como no, nos tocó hacer la preceptiva cuarentena, que hicimos de manera voluntaria y por puro sentido común. Contar nuestra cuarentena es hasta «indecente» . Me ofrezco voluntaria para otra cuarentena como esta!!!

Estábamos en nuestra isla, a la que renombramos «Mágica», conocida ahora por los Gunas como la isla de los españoles. Isla preciosa de 1km. de perímetro, deshabitada y rodeada de playa. Allí nos atrincheramos los 6 barcos amigos: Saramia, Mola Mola, para los amigos el Molí, Malevaje, Biguà, ( brasileños) y Tsabalok, (Panameños). En total 12 adultos, 1 adolescente y 5 niños y una Perra pastor del Norte.

Todas las mañanas a las 8.30h. Nos íbamos todas las chicas a caminar a buen paso, nos hacíamos una media de 10km. No podíamos hacer menos, porque era el tiempo que necesitábamos para montar y desmontar el mundo todos los días!!


Que charlas más intensas, instructivas , divertidas y vaya pedazo de terapias!!! Que manera más bonita de compartir nuestras vivencias, risas, problemas e incertidumbres ( el Coronavirus nos trastocó a todas los planes)

Si a esto le añadimos que nuestra Alessandra en días alternos, nos daba clases de primer orden de yoga en la playa, fiestas cumpleañeras y trasteando siempre de un barco al otro, el ambiente no podía ser más festivo y divertido!!


Además siempre con el plus de los niñas que siempre aportan alegría, cansancio para los padres, y diversión para sus tíos adoptivos Juan y Olga. La estampa era idílica!! Y la AMISTAD profunda y verdadera.

Y digo era, porque lamentablemente llegó el momento de que cada uno siguiese su rumbo!! Que difícil después de tanto tiempo compartido, despedirse.



El sentimiento de pérdida cada vez que veía el barco alejarse, con la correspondiente llantina, no me la quitaba nadie!! Hasta que decidí una vez más, volver a ver la parte positiva. Y me sentí realmente muy contenta por mi tristeza!! Que bonito, estar triste por querer a estas amigas!! Una vez más el universo me ha hecho un gran regalo!! Pedazo de mujeres valientes, inteligentes, aventureras, intensas, vividas, divertidas y fantásticas!!! Ellos también…pero menos!! Jajaja. Nooooo, ellos también son aventureros e intrépidos.

A estas alturas alguien duda, de que estoy escribiendo yo, Olga? Jajaja.
Nuestro propósito es volvernos a encontrar y seguro que lo conseguiremos!!
Empezamos una nueva etapa!! Después de muchas dudas e incertidumbres hemos decidido quedarnos y no cruzar. Apostamos por vivir el día a día y a verlas venir, que es uno de mis lemas de vida. Así que ilusionados y con ganas de seguir investigando este archipiélago.

Como ya tenemos menos vida social, hemos puesto al día el Imagine!! Limpieza de aceros, la fibra del casco, 16m. de babor y 16m. de estribor!! Y rascar el casco para quitarle toda el alga!! Muy poco glamuroso este trabajo, pero imprescindible.
En un par de días iremos a por nuestro víveres a Narganá. Juan va con la dinghi hasta un pequeñito muelle. El médico allí, le toma la temperatura y con su permiso correspondiente, le comunicamos al ya, nuestro amigo Ortiz, que todo está en regla. El nos tiene preparado en cajas el pedido que previamente le hemos hecho por Whatsapp. Y aquí acaban nuestras «obligaciones» así que libres para seguir investigando por las islas, que nos apetece muchísimo, después de este parón en nuestra isla mágica, pero que seguiremos manteniendo como nuestra isla base.

