En realidad más que tierra debería decir Mar Guna. De los tres corregimientos Guna que existen en su territorio, dos están en tierra y el tercero y más extenso ocupa las islas caribeñas llamadas San Blas por los conquistadores españoles de la época.




Los Guna, que no indios Guna, no les gusta que les llamen indios. Ellos dicen que no son de la India ni son Cheyennes, son gente muy cercana siempre con intención de ayudar, conocer al extranjero y si puede, hacer negocio con él. Ya sea vendiéndote fruta, pescado o langostas o cangrejos o trayéndote al barco cualquier cosa que les pidas como gasolina, gasoil o agua. También te organizan excursiones a algún río del territorio Guna o te llevan o te traen al aeropuerto en Panamá City.



Son una sociedad matriarcal, y es por tanto la mujer el eje de toda su vida social. Ellas son las que llevan los negocios y las que gestionan el dinero. Son ellas las que deciden si cambiar de marido porque el que tienen no es trabajador. En su sociedad se celebra, a veces hasta por cinco días dependiendo de la importancia de la familia, la llegada de la primera regla de las niñas. Representa que una nueva mujer, un nuevo pilar entra a formar parte de su sociedad y por tanto hay que celebrarlo, es el momento en que las mujeres pueden beber y lo hacen hasta que no pueden más.



Según su cosmología, su pueblo procede de las estrellas. Tienen una lengua que no se relaciona con ninguna otra de otros pueblos precolombinos. Están orgullosos de sus costumbres y cultura y la respetan y protegen de la influencia externa. No se permite el matrimonio que no sea entre Gunas, lo que genera algún problema por consanguíneidad, se dan muchos casos de albinos y de transexuales.


Viven en algunas de las islas habitadas de este archipiélago. Se desplazan en canoas hechas por ellos mismos con el tronco de un árbol. Los niños van al colegio también en canoa. Hay un servicio médico de asistencia primaria que se desplaza de isla en isla en barco y en las islas principales, como Narganá, hay centros médicos u hospitales básicos.



La principal actividad de los Guna es la recolección de cocos, estos son sagrados y no se pueden tocar, ni siquiera los que están en el suelo. Cada cuatro meses van a la isla correspondiente y recogen todos los cocos para exportarlos a Panamá donde la industria se los compra. Entre coco y coco se dedican a pescar y a hacer negocios con los cruceristas que viven en está zona del Caribe, que no son pocos!
Las mujeres Guna tejen unas telas bordadas que se llaman Molas y que usan para hacerse su ropa y también bolsos y otras cosas para los turistas. Ellas visten ropas muy coloridas y se adornan con pulseras de cuentas de colores que les cubren casi todo el antebrazo y las piernas desde el tobillo a la rodilla.

En los pueblos Guna hay siempre muchos niños pululando por todas partes, siempre los más mayores cuidan de los pequeños y estan todo el rato jugando y riendo. En Colombia compramos estuches de lápices de colores para regalar y también paquetes de chuches que les encanta.
Nuestra estancia en Guna Yala está siendo muy enriquecedora y grata. El lugar es un paraíso de islas a cual más bonita. El mar es una maravilla porque estamos siempre protegidos por barreras de Coral y siempre hay algo de alisio soplando con lo que navegar entre islas es un placer. Normalmente no más de 2 horas en las que el barco a vela, va deslizándose como sobre una pista de hielo.


La vida aquí es muy fácil, hay barcas que traen pedidos desde los supermercados de Panamá o cualquier cosa que necesites. También te venden langostas entre 2 y 8 dólares o cangrejos o pescado. En los arrecifes pegados a las islas puedes hacer snorkel o buceo, windsurfing si hace viento o SUP si no hace, quedar con los amigos de otros barcos a tomar una cerveza o un pescado en algún bar de alguna isla poblada etc. vamos el paraíso!
Hemos descubierto a una «tribu» muy especial que puebla estas aguas. Son cruceristas de todo el mundo, muchos españoles, que se buscan la vida aquí charteando las camas del barco a través de rb&b . Esto no solo genera dinero para el barco sino también a la comunidad Guna ya que esos turistas tienen que llegar al barco que han alquilado y para ello los Guna tienen una red de todoterrenos y barcotaxi para el desplazamiento a y desde el aeropuerto en Panama.

La temporada para disfrutar aquí en Guna Yala va desde diciembre a Abril, la «estación seca» (lo pongo entre comillas para expresar sarcasmo, ja!) fuera de esos meses nos han contado que aquí se desata el infierno de Dante. Es el lugar del mundo con más tormenta eléctrica. De entre los atrevidos o ignorantes, que se quedan a navegar por aquí entre mayo y noviembre, unos cuantos se llevan el premio del impacto de un rayo y el correspondiente desaguisado en el barco.
Ya en diciembre nosotros nos hemos gozado unas cuantas tormentas, con poco rayo eso si, pero con muuucha lluvia.
Navegar entre estas islas paraíso tiene su aquello. Están rodeadas de arrecifes y bajas con lo que hay que tener mucho cuidado en las aproximaciones. Calcular la llegada o salida para que la luz te acompañe…. a ver, esto no es parafrasear a la guerra de las galaxias, aunque suena a eso. Es que para moverte entre arrecifes y bajas y cabezas de Coral, hay que distinguirlos con la vista, y para ello el sol debe estar en su zenit o algo detrás de ti. De esta forma es muy o más fácil leer los colores del agua en la proa y evitar un encontronazo o un embarrancamiento. Hay unos cuantos pecios para recordártelo. Por supuesto, es recomendable, casi una máxima, el no navegar de noche entre islas.


A la primera oficial, le apetece relatar una de las experiencias más bonitas que he tenido en esta aventura marinera.
Cuando llegamos a Guna Yala, paramos en Porvenir para el consiguiente papaleo. Una vez terminado, nos fuimos a una isla próxima llamada Nalunega, que está habitada. Allí tuvimos la sorpresa de encontrarnos con nuestros amigos del Malevaje, Teresa y Wolfgang. Ellos nos presentaron a dos Gunas muy especiales. Cannabis, el nombre no es precisamente porque le guste el bizcochón y Rana, su nombre debido a los tatuajes que lleva, incluidos en la cara. Me sorprendió la naturalidad de ellos al presentarse con sus «motes».
Ellos conocen los dos «lados» . Cannabis fue criado por una familia americana en USA y Rana tiene 4 hijos en Berlín, lugar donde vivió. Ambos decidieron volver a sus raíces. Oírlos con la paz, serenidad y sabiduría que trasmiten, fue todo un embeleso. Los dos decidieron que este es su lugar. A mi pregunta de a que se dedicaban, sorprendidos porque evidentemente no les parece nada relevante, con una dulzura y naturalidad aplastante me dijeron » a vivir y ser felices».
Charlamos largo rato, sus experiencias y conocimientos de sus raíces fue de lo más interesante. Nos invitaron al día siguiente a la isla de enfrente, Korbisky. Allí tenían una de sus más grandes celebraciones. A una niña le había venido su primera menstruación. Esta cultura además de ser un matriarcado, a la mujer la respetan muchísimo, porque dicen que sin ellas no hay vida. Celebran que hay otra mujer!
Ya podríamos aprender, nosotros «los civilizados» y «desarrollados» que contamos a las mujeres asesinadas, por sus parejas como meras cifras, porque ya nos hemos acostumbrado! Digo asesinadas, porque me parece un eufemismo y una solemne estupidez, llamarlo violencia de género!!
Aquí la mujer lo tiene clarísimo, ellas eligen al marido. El se tiene que ir a vivir a su casa y mantener a sus padres. Si él es un vago o se emborracha, ella sencillamente cambia de marido.
Los Gunas preservan su cultura y sus costumbres y no la comparten con los extranjeros. Así que me sentí una auténtica privilegiada poder vivir esa experiencia.
Mi amiga Teresa y yo llegamos a la isla, pidiéndoles permiso para visitarla. Al momento, un Guna joven nos dio la bienvenida.
Las mujeres estaban todas ataviadas con sus coloridas «Molas» y las piernas con sus típicas pulseras de cuentitas, desde el tobillo hasta la rodilla, siempre predominando el amarillo y el rojo. Suelen también llevar en la nariz, una especie de piercing de oro, además de pendientes y collares.
No se dejan fotografiar, es una pena!! porque estaban todas guapísimas con su tatuaje de una línea recta en la nariz y sus coloretes muy intensos, que a veces también llevan los hombres.
Estábamos muy intimidadas al principio, porque nos miraban con cierto recelo. Así que decidimos quedarnos en la puerta de la choza donde se celebraba el ritual.
Las mujeres en una parte de la choza, los hombres al otro lado. Y los dos chamanes en medio.
El criterio de que estén separados mujeres y hombres, es porque ese día se bebe mucho e intentan evitar «malos entendidos»
El ritual de los chamanes, que duró más de 5horas, era un poco hipnótico. Siempre bailando con los mismos pasos y el mismo ritmo. Paraban un momento, fumaban de una especie de pipa muy larga, tomaban un sorbo, supongo que de alcohol, que escupían y vuelta otra vez al baile.
A todas estas, las mujeres a medida que pasaba el tiempo, cada vez más divertidas. Ayudadas por el ron que iban repartiendo en pequeños chupitos, que se tomaban de un golpe.
Al rato ya nos habían aceptado y nos invitaron a que nos sentáramos con ellas. Eso incluía que cada vez que pasaban con la ronda del chupito de ron, no podíamos desairarlas!!! A la cuarta ronda, decidimos salir un ratito de la choza para airearnos un poco.
A estas alturas, ellas ya hablaban y bromeaban con nosotras y era genial sentirte parte de aquel ritual.
Habían algunas bastante «perjudicadas» pero en ningún momento ví una cara de reproche o de desdén, ni por parte de los hombres, ni por las mujeres. Era el día de ellas y les estaba permitido que lo celebraran divirtiéndose.
Para los niños también es un gran día porque se raparten muchos caramelos. Aprecian mucho, que si estas con ellos, compartas sus costumbres. Así que compramos caramelos, que ellas encantadas repartieron, e invitamos a algunos Gunas a cervezas.
La tarde no pudo terminar mejor. Juan Amador un Guna muy servicial, extrovertido y hablador, nos invitó a su casa, en la isla de enfrente a comer pollo con arroz. A Teresa y a mi nos faltó tiempo para aceptar, eran las 17h. Mucho ron y nada de comida!!
Allí nos reunimos todos, incluida su hija y su marido. También estaba Karol, una chica Colombiana, que estresada de su trabajo de auditora en Panamá, había hecho de Guna Yala su hogar. Estaba encantada con la forma de vivir allí, aún no contando con ninguna de las comodidades con las que normalmente se vive en un gran ciudad como Panamá city. Nos dieron las tantas hablando, disfrutando de la cálida noche y ese pollo con arroz , que no hubiese cambiado por ningún manjar de un restaurante con estrellas michelin!
Gran día de diversión y sobre todo, de mucho aprendizaje!! Agradecida al universo por tener la oportunidad de disfrutar de esta gran aventura!!
