De Aruba a Puerto Velero (Colombia)

Salimos de Aruba el viernes 1 de noviembre a las 12:15h. después de hacer el clear out de inmigración y aduanas de Aruba en Barcadera. El día anterior habíamos alquilado un coche para recorrer la isla, que es muy pequeña, y acercanos a Barcadera para hacer el clear out. Nuestra sorpresa fue que nos dijeron que no, que para hacer los papeles de salida teníamos que ir hasta Barcadera en el barco y salir del país desde allí, y bueno, así lo hicimos.

La previsión mostraba una pequeña ventana de buen tiempo hasta el lunes. El alisio descansaba un poco en su tediosa labor de soplar y soplar día y noche. Hay que decir que llevamos «disfrutando» de este viento sin descanso desde junio, vamos, desde que llegamos a las ABC.

La ruta es corta y mas bien sencilla, se trata de un tramo de unas 300 millas naúticas entre Aruba y Puerto Velero, pero teníamos preparado,  por si fuera necesario por alguna emergencia o mal tiempo, varios fondeos de recalada. Esta información la conseguimos de un navegante español, Pepe Moya, el libro «gordo de Petete» de la zona! Lo conocimos en las ABC y lleva muchos años con su barco navegando en las islas de San Blas (Panamá), y en las ABC. Las cuales usa de refugio durante la temporada de huracanes.

Estos fondeos están a una distancia tal, que se puede hacer la travesía sin navegar de noche. El primero está en las islas Venezolanas de Los Monjes. Son unos peñascos con arrecife, situados entre Aruba y la península de la Guajira, medio Venezolana y medio Colombiana, a unas 60 millas de Aruba. En ellos sólo vive un destacamento de militares Venezolanos, en los Monjes del sur. Normalmente, si se los llama en el canal 16 y se les pide pasar la noche en su isla, ellos te dan permiso de buena gana. Para ellos es una alegría que aparezca alguien por allí de vez en cuando.

El siguiente, es justo en el Cabo de la Vela una vez superado este. Es una bahía inmensa y desértica donde se puede fondear y descansar de la mar que levanta el alisio acelerado en el cabo. Ya desde allí hasta Puerto Velero, la siguiente parada sería justo antes de Santa Marta, en cualquiera de las cinco bahías contiguas, que pertenecen al Parque nacional de los Indios Tahirona o en la propia bahía de Santa Marta.

_OLG0008.JPG            Hay que decir que en esta ruta, se presentan un par de puntos con los que hay que tener un especial cuidado e intentar pasarlos con poco o nada de viento alisio, dado que son zonas de aceleración de viento. Es parecido a los que tenemos en nuestras islas. llámese Sotavento en Fuerteventura, El Medano en Tenerife o la costa de Arinaga en Gran Canaria. Si en general, el alisio es de 15 a 20 nudos, en estos puntos como el Cabo de la Vela, Santa Marta o la boca del río Magdalena, se acelera hasta los 30 o 40 nudos. El mar que se levanta es brutal, debido a la orografía del terreno y la batimetría del fondo, en el que el mar, que ha cruzado todo el Caribe sin obstáculos, pasa de los 3000 metros de profundidad a menos de 20 metros bastante lejos de la costa. Así que ya lo tenemos, una ola de fondo rabiosa con mucha pendiente y corta, unida con la mar de viento de los 30 o 40 nudos aun mas rabiosa, y de distinta dirección. El otro punto con truco es la desembocadura del rio Magdalena, ya muy cerca, a 18 millas de Puerto Velero. Aquí el problema es que en noviembre, que es el final de la época de lluvias, el río baja con mucho caudal y lleno de escombros, llámese hierbas, ramas, arboles enteros, etc. y la corriente que puede insuflar en el mar, hasta unas 5 millas de su desembocadura, puede llegar en los peores momentos a 6 nudos, levantando esa mar con ola de mucha pendiente y rompiente .

En fin, que nos habían advertido de elegir con mucho cuidado el momento de pasar por esa costa para evitar lo peor. Por eso elegimos este momento para pasar, esa ventana en la que el alisio se relajaba un poco entre el viernes y el lunes, con la esperanza de evitar tan malas condiciones.

Como la ventana era más bien justita, decidimos hacer toda la travesía de un tirón sin paradas y navegar de noche. Hicimos cálculos para que el paso por el Cabo de la Vela, el río magdalena y  la llegada a la marina,  fuese de día. Así que a las 12:15 del viernes comenzamos a navegar de Aruba a Colombia. Lo empezamos con un viento estupendo de 16 nudos de casi el través y muy poca mar de fondo, de 1 a 1,5 metros de NE.

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Pasamos la noche con esas condiciones, navegando de maravilla a unos 7, 8 nudos con todo el trapo fuera y poco mar. A las 4h. de la mañana el viento se apagó y tuvimos que seguir a motor. Así pasamos el tan temido Cabo de la Vela, a las 9:30h. sin viento y con el mar como una balsa de aceite. Primer escollo superado!

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Pasado el Cabo de la Vela, ya al mediodía 12:40h. se empezó a levantar el viento pronosticado de 10 a 15 nudos y paramos el motor. Navegamos con todo el trapo y poco mar. Pasamos la punta de Santa Marta amaneciendo, regalándonos el sol  unas vistas impresionantes de la Sierra de Santa Marta. Es la cordillera de costa mas alta del mundo, alcanza los 5000 metros de altura, practicámente en la costa. Habíamos leído que mantiene nieve perpetua en sus cima,  pero no logramos verla.

_OLG0013.JPG            Las peores condiciones las pillamos entre Santa Marta y Puerto Velero. Sin duda, las montañas de la sierra aceleran el viento y este al bajar y romper en la superficie del mar levanta bastante la ola, que es corta y con rompiente. Aun así nuestro Imagine, nos enseña que él sabe muy bien lo que hace, y que se mueve como pez en el agua, literalmente, en estas condiciones. Así que nos dejamos llevar por su saber estar.

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El siguiente espectáculo que nos deparó esta travesía, es entrar en el caudal del rio Magdalena. Es algo que hasta que no lo has vivido, y nosotros isleños que no solemos navegar en la presencia de grandes ríos no lo hemos visto nunca. Nos quedamos de piedra al ver en el horizonte, lo que parece una costa llana de arena que se nos cruza en nuestro camino y que no puedes rodear. Da la impresión de que vamos a embarrancar si no damos la vuelta! es la línea del corte entre el mar y el caudal del rio. Es agua dulce de color tierra chocolate con leche, y que parece efectivamente una costa puesta allí esa misma mañana y que no consta en las cartas. Vamos, algo bastante desestabilizante para un marino que no lo ha vivido antes.

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Además, el mar se pone aun más furioso y confuso. Entiendo, que debido a la corriente que trae la masa de agua dulce del río, enfrentada al viento que sopla en ese momento, y a los casí 1 nudo de corriente del Este, habitual del caribe. Bueno, pasados unos primeros momentos de confusión y terror, nos recomponemos y seguimos navegando en nuestro rumbo hacia Puerto Velero. Eso si , sin parar de mirar nuestra proa, para esquivar todo la vegetación que el río lanza al mar como cocos, ramas, troncos, arboles enteros etc…

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Durante la travesía, ya advertidos de que en esas aguas pesca hasta el más torpe, volvimos a intentar curricar usando nuestros nuevos pulpitos, nuestro nuevo sedal para más peso y además reforzado con un cable antimordeduras en los primeros 2 metros, a ver si de alguna manera pescabamos algo, y mira, esta vez si, esta vez picaron casi seguidos dos pequeñas albacoras o Yellow fin tuna como lo llaman en inglés, y menudo fiestón nos dimos al llegar a puerto velero, preparamos un plato festín homenaje al atún, con un entrante de sashimi, que se deshacia en la boca y de segundo un atún plancha para morirse de gusto. No podemos decir que seamos unos fieras en esto de la pesca aun, pero creo que vamos progresando positivamente…

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Nada más atracar en la marina de Puerto velero, y aun siendo domingo, la primera visita fueron dos miembros de la armada colombiana para realizar una inspección rutinaria del barco y tomar nuestros datos. Fueron muy correctos y profesionales, y nos ofrecieron su ayuda en cualquier momento que tuvieramos algún problema en las aguas de Colombia. Hay que tener en cuenta, que estas aguas están super controladas tanto por la armada Colombiana como por la Guardia costera USA. Actúan de forma conjunta para luchar contra el narco trafico, por lo que son aguas absolutamente seguras en cuanto piratería etc, todo lo contrario a las aguas venezolana donde cada dÍa que pasa, aumentan los casos de asalto y ataques armados a barcos en sus aguas.

El día siguiente a nuestra arribada,  vinieron a la marina las autoridades de aduanas, control sanitario e inmigración colombianas, y pasamos todo el papeleo. Luego hoy, hemos ido hasta Barranquilla para ir a la oficina de inmigración,  a que nos sellaran la entrada a Colombia en nuestros pasaportes. No conocíamos mucho de Colombia, en principio nos lo habíamos planteado como una parada de paso hacia Panamá, pero estamos empezando a sentir un atractivo especial por este país. Además, gracias a la información de otros navegantes que llevan aquí más tiempo, nos estamos planteando quedarnos más de lo que pretendíamos y darle un chance a unos cuantos sitios que prometen muy positivamente. Es lo bueno que tiene viajar sin expectativas y de repente descubrir un mundo!